Taller residencial de Seiki en Las Alpujarras cancelado

La decisión de cancelar este verano el Taller residencial de Seiki en las Alpujarras
Para todos los que habéis asistido antes y a los posibles participantes futuros: Muchas gracias por
vuestro interés, comprensión y apoyo. Pertenecéis al conjunto de personas que mantienen viva la visión
del Seiki. El hecho de sentir resonancia con este trabajo y seguir adelante con ello en vuestras vidas es
algo que hay que celebrar y nutrir.

Muchas gracias por todo a mis dos compañeras en este proyecto, María Navarro y Gill Hall.
Este año todos nos hemos visto limitados y retados a la hora de realizar nuestros trabajos habituales, y
no sólo me refiero al estudio y práctica del Seiki, que se aprende en encuentros de grupo, compartiendo
ejercicios y tratamientos, sino en todo el amplio abanico de terapias manuales, incluyendo Shiatsu y
ejercicios para la salud.

Me gustaría ofrecer un mensaje breve para explicar nuestra opinión y ponerla en el contexto de la
práctica del Seiki, que si lo deseamos, puede seguir su marcha y es independiente de cualquier evento
específico.

En este tiempo extraordinario la nueva pandemia de Corona virus también nos refleja que
pertenecemos a la naturaleza. Como humanidad, estamos sujetos a la enfermedad, al desastre y la
muerte, de igual manera que podemos participar en el milagro de la vida desde el momento mismo de
nuestra concepción, sin que tengamos ningún atisbo de lo que el destino nos depara. Esta postura se
puede replantear – Somos Naturaleza. Cada vez más nos extrañamos de esta experiencia primordial
debido a una percepción que ha sido alterada por la educación recibida. A lo largo del sinuoso camino
hacia la «civilización» se produjo un creciente sentido de separación de la naturaleza en muchos pueblos
antiguos, trayendo con ello una ansiedad existencial permanente. Los dioses aparecieron en respuesta a
este dilema, pero en la moderna Era de la razón el objetivo y grito de guerra ha sido el dominio del
hombre sobre la naturaleza. Ahora que la crisis climática se cierne sobre nosotros esto se vuelve todavía
más cuestionable. ¿Cómo podemos considerarnos fuera o por encima de aquello que nos nutre?

Inconscientemente anhelamos estar arraigados porque en un nivel profundo nos hemos sentido
separados y fuera de lugar, pero más bien nos hemos quedado atrapados en nuestros antiguos dilemas.
Tratar de reconciliar la vida y la muerte no funciona. No son opuestos*. No podemos hacer competir a
nuestro yo civilizado contra nuestra naturaleza salvaje. Ambos coexisten en nosotros mismos en una
potencial armonía, a la espera de una participación consciente en el juego total. Ahora estamos
recibiendo una llamada urgente a despertar y ¿Dónde podemos empezar? El Seiki es una manera de
guiar que ofrece varias prácticas tradicionales que nos pueden ayudar, con una visión sencilla; pero no
es el único camino. Hay toda una tradición de «sabiduría perenne» que fluye por corrientes subterráneas
llevando los mejores valores humanos y prácticas que reflejan nuestro potencial para poder tener una
vida más integrada y creativa en este planeta.

El gran poeta sufí Rumi escribió con sencillez sobre el gran misterio de la vida, en su frase que a menudo
se cita «Quién sea que me trajo aquí tendrá que llevarme a casa» está defendiendo la confianza básica a
la vez que expresa la verdad mística en la que no hay diferencia entre “aquí” y “casa”. Otro gran
maestro, el Lama tibetano Chogyam Trungpa también animaba a practicar la confianza básica , que
aparece al experimentar la «bondad fundamental» de la vida, no siendo la vida ninguna otra cosa más
que bondad. En el Seiki este fue el» punto de partida» de Kishi. (Sei puede significar vacío y también
armonía)- Reconocer el presente continuo como única realidad; nos sentamos, solos o acompañados,
en un lugar de posibilidades infinitas. Estamos vacíos, en ninguna parte y en todas partes. Quizás
realmente no haya nada que hacer, a la vez que nada se queda sin hacer. Trungpa dice que este es el
trabajo del guerrero espiritual, porque no tenemos ningún sostén o atrezzo; podemos sentirnos
desnudos y expuestos. Hay que ser valientes para dejar de lado nuestros planes personales, pero si
perseveramos podríamos encontrar que es posible estar relajados en esta situación clara y espaciosa.

Ki Do Ma se refiere a la manera en la que esta idea filosófica o espiritual se transforma en la acción
apropiada, en el momento oportuno. Si estamos completamente presentes podemos ofrecernos de
todo corazón a las necesidades del momento, y la acción se produce de manera espontánea. A través de
la disciplina es como conseguimos desarrollar este nivel de conciencia, para integrarla en nustro Hara, es
decir a nivel corporal. Va más allá de un método convencional y sólo podemos conseguirlo a base de
práctica. El Seiki nos ofrece una variedad de posibilidades de como lograrlo. El tratamiento es tan solo
una de ellas de particular interés, pero realmente todo surge del Gyoki, que consiste en observar o
contemplar la vivencia personal de nuestro cuerpo-mente-respirando. Lo primero de todo es la práctica
de Gyoki, y esto abrirá el camino y se convertirá en nuestra guía. Lo que sea que sintamos en nosotros
mismos, o entre las manos, está sucediendo ahora. Si no sentimos demasiado, es igual – reconocerlo es
lo que cuenta y vale.
A partir de ahí, en un momento, somos capaces de incorporar en nuestra conciencia el sentir de que
otra persona, nuestro invitado, nos genera. Este sentimiento, que primero se canaliza a través de las
manos pero que también incluye la visión, se puede amplificar y focalizar. Debido a nuestra disciplina
nos centramos primero en el área del Hara del cuerpo de nuestro compañero. Debemos saber cuándo y
cómo empezar. Es suficiente con ofrecer una mano sola, flotando sobre el Hara. ¡Este estado de vacío,
esta original vida del cuerpo, un encuentro! Y así, si vamos a tocar, la pregunta sería ¿dónde? ¿cúando?
y ¿cuánto tiempo?. ¿Dónde siento atracción? Y ¿cuando algo se ha acabado?

Trabajamos con nuestra imaginación y nuestra necesidad de que nos reconozcan ¡Nuestro deseo!
¿Quién me recibirá y cuándo? Lo que sentimos nos indica cuándo y cómo movernos; Si no sentimos
nada, debemos esperar y no hacer nada. Algo pasará y tenemos que aceptar lo desconocido y lo
inesperado también. Y esto es a lo que Kishi llamó Myoto. También los errores están incluidos. Y
también debemos permitirnos todos los sentimientos, curiosidad, empatía, satisfacción, maravilla, pero
igualmente importantes son el rechazo, desagrado, indiferencia, incluso aburrimiento. Los sentimientos
negativos nos informan igualmente. La cualidad de nuestra experiencia es lo que nos guía cuando nos
contemplamos a nosotros mismos como naturaleza, arte y artista en todo lo que sentimos. Es tan
sencillo como eso. Si no tenemos paciencia y confianza en la guía que es la armonía del movimiento de la vida, entonces comienza la lucha. Es importante darse cuenta de esto. Necesitamos humildad y

perseverancia.

Este habría sido nuestro tema en el residencial de verano en la bella región de la Alpujarra, disfrutando
de la gran naturaleza del entorno y nutriéndonos de nuestra naturaleza interior.
Así que hemos decidido posponer este año el encuentro, con algo de pena pero sin arrepentimiento.
Debemos responder a cada momento con nuestra mejor atención y acorde con lo que sentimos. Hacerlo
de otra forma nos situaría fuera de juego. Si el juego ha cambiado, está bien saberlo. Y ¿ahora qué?.
Nuestro plan B es «Confianza en la vida». Con la «bondad fundamental» cualquier situación se vuelve
viable.

Ki Do Ma es una gran parte de la disciplina de vivir conscientemente en el camino del Tao. Y este
continuará siendo nuestro tema de aquí en adelante.
*Dar un pequeño paseo en el bosque,
la muerte y la decadencia están por todas partes
ramificándose, floreciendo, zumbando de vida.

Mis mejores deseos y estemos en contacto.